¿Cómo puedes mejorar tu liderazgo en un equipo multigeneracional?

 En RRHH

Estamos en un escenario complicado para las empresas. Por primera vez en la historia conviven tres generaciones completamente activas en el mercado laboral ¿Y esto que conlleva? Pues, para empezar, un mix de visiones y ética de trabajo condicionadas por las épocas que les ha tocado vivir y desarrollarse como profesionales.

Por ello, es esencial que haya una buena gestión de esta diversidad, que ofrece la combinación entre experiencia, nuevas tecnologías y nuevos hábitos. Debemos implantar un nuevo modelo de liderazgo que no solo sepa motivar, influir, enseñar y comunicarse bien con el equipo, sino que también se mueva bien entre equipos multigeneracionales y esto se basa en comprender cuales son los alicientes y necesidades de cada generación. Además, las organizaciones deben empezar a flexibilizarse de cara a los estilos de trabajo que demandan cada uno de ellos para sacar el máximo rendimiento de cara a elaborar planes que se adapten a una o varias de estas poblaciones generacionales. Esto repercute directamente en beneficio de estas compañías, porque además de mejorar el clima interno ampliarán su competitividad de cara a otras que todavía no se han adaptado al cambio.

¿Y por quién están compuestos nuestros actuales equipos?

Baby Boomers: La generación que posee el conocimiento dado de la formación y la experiencia. Esto crea un clima de confianza en el que se establecen relaciones de mentoring o caching con la gente que está a su cargo o que tienen menos edad y trabajan con ellos. Su forma de trabajar es metódica y ordenada. Sin embargo, tienen como defecto que le dan una gran importancia al presencialismo como medidor de la productividad en la empresa.

Generación X: Se trata de una” generación puente” puesto que no nacieron con la tecnología, pero se entienden con ella. Actualmente es la generación que está en los puestos directivos. Muchos de los CEOS de las compañías más importantes del mundo pertenecen a esta generación. Como características comunes, se podría destacar de ellos que se consideran a sí mismos más líderes que gerentes, buscan incansablemente el crecimiento personal y tienen como objetivo compatibilizar la vida personal con la profesional.

Generación Y o Millenial: Son una generación eminentemente tecnológica y con una gran capacidad creativa. Tiene una forma de entender el trabajo radicalmente distinta a la que poseen las dos generaciones que hemos descrito anteriormente. No siempre cumplen en tiempo y forma con sus aportes a la compañía. Aunque son disruptivos, exigen feedback sobre sus actividades. La parte más positiva de esto es que en el intercambio pueden surgir nuevas ideas y propuestas que resulten beneficiosas para todos.

Para liderar estos equipos tan heterogéneos debemos descartar el modelo clásico de motivación a través de remuneración y establecer un plan a través de la observación de ciertas actitudes que tiene dentro de la empresa para conocerlos, incentivarlos y mejorar su rendimiento.

Para ello, tenemos varios factores organizacionales que deberíamos analizar:

  • Relación con la autoridad, dentro de los miembros de un mismo grupo o departamento y relaciones interpersonales: Es importante aprender a apreciar el valor de las diferentes generaciones, favorecer la interacción y elaborar planes que contemplen tanto los años de experiencia de los más veteranos, como las habilidades tecnológicas y adaptativas de las nuevas generaciones.
  • Grado de alineación con los intereses de la empresa: Es importante contar con una estrategia clara, que no busque igualar los objetivos, si no establecer metas razonables para que el equipo sienta que avanza a la par de la compañía.
  • Forma de abordar las responsabilidades: Se pueden establecer estrategias que combinen las tareas con los intereses personales de los empleados y elegir entre ellos quien puede llevar a buen puerto cada proyecto atendiendo a sus puntos fuertes. De esta manera, estamos respetando la complejidad de cada carácter y guiándolo hacia la colaboración evitando discrepancias de criterio.
  • Estilos de aprendizaje y de trabajo: Cuidar la formación continua de los empleados y fomentar el reciclaje para sacar delante de forma óptima el trabajo en cada área.

 

Estas son algunas de las herramientas que tenemos a nuestra disposición para determinar que aporta cada generación y en qué medida podemos gestionar esta diversidad como un factor que nos lleve al éxito.

Los nuevos líderes, los que manejen esta nueva situación, potenciarán la competitividad de su empresa tanto a nivel interno como externo. Además, conociendo a nuestros compañeros también estamos comprendiendo la globalidad y los nuevos mercados que están por llegar. Sin lugar a dudas, aquellas empresas que quieran avanzar a través de la gestión de las personas deberán hacerlo por la vía de la integración de la diversidad generacional.

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